Hábitos infantiles que afectan a la mordida 🍭

La mordida y la posición de los dientes comienzan a formarse desde la infancia.
Por eso, algunos hábitos cotidianos pueden influir directamente en el desarrollo de la boca y la necesidad futura de ortodoncia.

Detectarlos a tiempo puede ayudar a prevenir problemas más complejos en la edad adulta.

  1. Uso prolongado del chupete

El chupete es útil en los primeros meses de vida, pero su uso prolongado puede afectar a la posición de los dientes y al desarrollo del paladar.

Cuando se mantiene durante demasiado tiempo, puede favorecer mordida abierta o alteraciones en la alineación.

  1. Succión del dedo

Este hábito es más frecuente de lo que parece.
La presión constante del dedo sobre los dientes puede provocar desplazamientos dentales y cambios en la forma del paladar.

Cuanto más tiempo se mantenga, mayor es el impacto en la mordida.

  1. Respiración oral

Respirar por la boca en lugar de por la nariz puede influir en el desarrollo facial y dental.

Suele asociarse a paladares más estrechos y alteraciones en la posición de los dientes.

  1. Empuje lingual

Algunos niños empujan los dientes con la lengua al tragar o hablar.

Este hábito puede provocar separación entre los dientes anteriores o alterar la mordida.

  1. Masticación unilateral

Masticar siempre por el mismo lado puede generar desequilibrios en el desarrollo de la mandíbula.

Con el tiempo, esto puede afectar a la simetría facial y a la mordida.

Importancia de la detección temprana

Cuanto antes se detecten estos hábitos, más fácil es corregirlos y evitar problemas futuros.

Las revisiones de ortodoncia infantil permiten identificar alteraciones en el desarrollo y actuar a tiempo si es necesario, ya que muchos problemas de ortodoncia en adultos tienen su origen en la infancia.

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